24 diciembre 2006
22 diciembre 2006
Entre dos

Compartir, de eso se trata, de un simple verbo repleto de significado pero completamente vacío de individualismo, de un verbo accesible para todo el mundo pero que, no todo el mundo, es capaz de conjugar con igual facilidad… En más ocasiones de las que podamos imaginar, la interacción con los demás puede llegar a crear niveles de incertidumbre e inseguridad difíciles de concebir aplicando las más bien sencillas reglas de la lógica; incluso a veces, las relaciones interpersonales pueden llegar a producir, en según que casos, una especie de extraño “miedo” a la hora de tener que intercambiar con los demás algo más que palabras: sentimientos, fílias y fobias en estado puro... ¿Dónde quedó hoy día eso de buscar la interacción positiva con otras personas?... De bien poco nos sirve tratar de sobrevivir en este mundo condenados entre el individualismo y el aislamiento cuando existen tantos nuevos vínculos que crear, tantos puntos de unión en los que entrar a formar parte… De bien poco sirve no arriesgarse a que alguien pueda, llegado el caso, ayudar a sujetarnos la escalera… ¿Quién es el valiente que no necesita en determinados momentos de sus discretos puntos de apoyo?... En el fondo, aunque a algunos les cueste reconocerlo, nadie es tan independiente como pueda gustar de aparentar.
Si por algo me gusta el “maravilloso” mundo de los “blogs” es precisamente por esto, porque en este pequeño medio cada cual “comparte” con los demás lo que tiene a bien mostrar en cada momento… Después de diez largos días de ausencia, espero poder seguir compartiendo con vosotros cada uno de estos pequeños desvaríos que se pasean a ráfagas intermitentes por mi cabeza; de ahora en adelante, intentaré dejar un poco de lado las muchas cosas que siempre hay por hacer para no dejar de hacer algo que no debería dejar de lado ni siquiera un poco… Aunque pueda parecer un trabalenguas, si se piensa con detenimiento, ¡tiene mucho sentido!… Espero que nos leamos antes, pero por si acaso: ¡Feliz Navidad a todos!...!Chin chin!.
14 diciembre 2006
Preguntas del día
13 diciembre 2006
La voz cantante

Hay quienes parecen haber venido a este mundo con la única pretensión de querer llevar a toda hora la voz cantante, acallando en plan divo toda voz ajena que no les venga a bien tener que escuchar, dejándolos en un nivel inferior que igual no merecen. Por el contrario, hay a quienes no les queda más remedio que tener que soportar, sin apenas rechistar, ni siquiera pestañear, las continuas salidas de tono y las conductas desafinadas de todos estos pequeños aspirantes a “solistas”… Es entonces cuando más me lo pregunto: ¿Dónde me ubico?... Supongo que como en otros muchos casos semejantes: ¡en ninguno de los dos grupos!... Digamos que, en momentos así, mi verdadero “yo” se limita a viajar solo y sin rumbo fijo hacia tierra de nadie, buscando así un lugar mejor donde no tengan a bien suceder este tipo de cosas… ¡Lástima que en tierra de nadie no haya apenas nadie compartiendo mi postura!.
Reconozco que mi apreciada armonía interna se tambalea cuando siente cercana la presencia de uno de estos “artistas” en el insano arte de la prepotencia; más aún, cuanto más parecen empecinarse, estos “aprendices” con disfraz de maestro, en querer dar la nota alrededor mío; aunque, mi paz interior tampoco es que se relaje demasiado contemplando la sumisión con la que al final acabamos siempre echándonoslo todo a la espalda… No obstante, a pesar de todo: ¡bienvenida sea siempre la prudencia!.
No deja de resultarme llamativo, ¿existe algo más inútil que tratar de llevar siempre la voz cantante?... Por más que nos empeñemos, hay una voz a la que nadie consigue acallar, ni tan siquiera gritando a pleno pulmón. Ella está ahí, hablándonos en silencio, acompañando nuestros momentos de más intimidad, pronunciando siempre la última palabra por más que nos pese, susurrándonos de forma completamente espontánea. Ella no duerme, ni tampoco descansa. Con una tesitura grave, antes o después, te critica, te juzga, te reprime, te reprende, se llega a burlar de ti; con un timbre más o menos armónico, es capaz de adularte, de despertar tu vanidad, tu orgullo. No necesita micrófonos que amplifiquen su potencia de voz; por sí misma, ella es capaz de alcanzar distancias aparentemente infranqueables; tan sólo, es ella quien lleva al final: !la verdadera voz cantante!... ¡Allá cada cual con su conciencia!.
Mi pequeña vocecita interior ya tintineaba las campanas reclamándome la vuelta... Ahora mismo me dice, !bienvenida a casa Alalluna!... Mañana prometo pasarme por la vuestra; así que, ir preparando una buena taza de café para cuando os haga la visita que imagino que tengo mucha lectura atrasada... !Hasta mañana a todos!... ;-)
10 diciembre 2006
Eres como una espinita

Más sencillo imposible, se trata tan sólo de coger el libro que se tenga más a mano en el momento en el que se comienza a leer esto, de abrirlo por la página 123, y de escribir la quinta frase tal cual aparezca ante los ojos… En mi caso, el libro “afortunado” ha sido: El mundo de Sofia de Jostein Gaarder, regalo de mi padre y espinita que tengo clavada desde hace ya algún tiempo… No me queda más remedio que confesarlo, seguramente debe ser uno de los libros que más veces he empezado a leer y que aún tengo sin terminar; aunque, no precisamente por falta de curiosidad... Pero, como esto parece ser también tema de otro posible “meme”, mejor me limito a escribir únicamente la línea que se me pedía:
“do de las Ideas”…
Bueno, para no dejar la cosa a medias mejor la pongo dentro de su contexto, la frase completa dice así: “Precisamente porque el alma no es material puede ver el mundo de las Ideas”… ¡Vaya!, pues a ver si regresan a mí rapidito algunas de esas ideas... Por esta vez, me ha bastado tan sólo con escribir una línea para romper el silencio de estos últimos días; pero, a partir de ahora, silencios, únicamente los justos y necesarios...
Le paso el testigo de este “meme” literario a J.C, Ángel, Xiluso, Dani... En fin, a todo aquel que quiera seguir con su inercia... Abro la puerta de la jaula a vuestros libros más cercanos, quien quiera que deje que vuelen esas pequeñas líneas encerradas en ellos. !Estáis invitados!.