27 septiembre 2006

Ver es algo más que mirar

Existen miles de idiomas diferentes en todo el mundo, pero a pesar de que a muchos de nosotros nos gustaría conocer el mayor número posible de ellos, hemos de reconocer que no prestamos apenas atención al más universal de todos: el lenguaje de los símbolos. Este lenguaje nos envuelve allá donde vamos; sin ir más lejos, cada vez que entramos al baño en cualquier cafetería, es precisamente un símbolo visual el que se encarga de mostrarnos el camino correcto. Pero, a pesar de que a veces ellos pueden marcar la diferencia, por falta de observación, muchas veces desconocemos sus muchos mensajes ocultos perdiéndonos así gran parte de sus posibilidades.

En el podium de mis iconos preferidos, siempre coloco al reloj de arena. Su valor simbólico es incalculable, al ser el instrumento que más visiblemente representa el fluir constante del tiempo. Es curioso, con la parte de arriba casi llena puede representar el inicio de la vida en el cual uno siempre se sienta a observar como si el tiempo no corriera en su contra. Justo con la mitad de arena a ambos lados, podría encarnar la edad adulta, en la que inevitablemente siempre aparece algún remolino dominando nuestra voluntad y confundiendo nuestros actos. Pero, con casi toda la arena en la parte inferior del reloj, la proximidad de la muerte cobra más sentido; sobre todo, por la sensación de asfixia que nos hace sentir el tiempo viniéndose encima a traición y sin apenas darnos cuenta.

No cabe duda de que este reloj, a pesar de no ser digital ni de sincronizarse por radiofrecuencias, es el mejor de todos para retratar casi a la perfección la existencia fugaz del tiempo y de la vida. Pero, no es eso lo que llama mi atención. Lo mejor de los relojes de arena es el optimismo que ocultan tras de sí, y que muy poca gente es capaz de apreciar. Es entonces, cuando todo parece que llega a su fin, cuando aparece esa posibilidad real de poder invertir nuestra suerte. Cuando te sientas mal, toma de nuevo las riendas de tu tiempo, busca tu reloj de arena, él es el único que podrá recordarnos que todo en la vida puede ser cíclico, que sólo nos hace falta provocar un pequeño giro a la situación, cambiar el sentido que marca el paso del tiempo en nuestra vida, para así... Volver a empezar!... Ya compartiré con vosotros los dos otros símbolos de mi podium particular; así, ellos podrán formar parte de nuestro inconsciente colectivo.

13 Cosquillas:

La cosquilla de Anonymous Carquinyol dice...

"hemos de reconocer que no prestamos apenas atención al más universal de todos: el lenguaje de los símbolos"

Igualito igualito a Tom Hanks al principio de "El Código Da Vinci" !!!

Por cierto que el reloj de arena si es digital: lo coges con los dedos para darle la vuelta !! Además, su principal componente es el silicio (de la arena)

9:50 a. m.  
La cosquilla de Blogger zooey dice...

Son muy interesantes las reflexiones tuyas de hoy. Es curioso lo que pasa con el título: tienes razón, ver es algo más que mirar, en cuanto que se trata de percibir algo que otra mirada puede no percibir. Pero, creo que lingüísticamente, la diferencia entre ver y mirar -igual que entre oír y escuchar- radica en la actitud pasiva o activa del actor, es decir, si se es activo en la acción se está mirando, si se es pasivo se está viendo, se ve una cosa porque aparece por ahí pero no se ve por una decisión previa. Y sin embargo, tienes razón: ver es algo más que mirar, hay gente que no ve nada por mucho que mire ciertas cosas (nosotros mismos a veces).

En lo de los iconos, tengo que reconocer que no soy muy inclinado a los iconos y símbolos, no tengo nada en contra, pero tampoco tiendo a ellos. A medida que pasan mis años he ido entendiendo todo mejor desde la huída de etiquetas y clasificaciones y, creo que los símbolos a veces encorsetan demasiado las ideas, como las etiquetas a las personas, o los estilos al arte o a la música.

Pero tu visión del reloj de arena es muy buena, la verdad es que tienes razón en eso de cómo corre el tiempo. Para mí es un tema sobre el que siempre llego a un estado de inquietud y he optado por no darle muchas vueltas. Leí en un libro una vez que en un momento dado de la vida, por un suceso,una noticia, una enfermedad o lo que sea, de pronto, el tiempo en vez de contar para adelante empieza a contar para atrás y comienzas a ver los días como las hojas de un calendario que vas quitando, mientras que el taco de hojas se va haciendo pequeño.

No sé cuándo me podrá ocurrir, es posible que no dentro de mucho pero, prefiero no poner mis pensamientos en función del tiempo que quede o que pase, me gustaría poder vivir el presente cada vez menos condicionado y darle la espalda a ideas que me hagan pronunciar frases hechas como "ya estoy en la cuesta abajo", "para lo que me queda", "disfruta de la vida tú que puedes" o "quién pudiera tener tus años".

Nunca supe por qué no me han gustado demasiado los relojes, pero seguramente será por algo de esto. De todas formas, cuando vuelva a ver un reloj de arena, lo veré con más simpatía después de tus lúcidas reflexiones.

Un abrazo

(Leer tu texto me ha hecho ver lo que me he enrrollado -disculpas-. Y espero las tesis futuras sobre los otros miembros del podium :)

10:07 a. m.  
La cosquilla de Anonymous Baltasar Aceno dice...

El reloj de arena siempre me recuerda a la escena de la película de "las aventuras del Baron Munchausen" en que van a cortar la cabeza a alguien si no traen al sultán una botella (de vino, creo) en un determinado tiempo que marca un reloj de arena y resulta que ya ha caído casi toda la arena hasta que queda un último grano que cae rebotando por las paredes poco a poco... y se salva, claro.
Beso

2:18 p. m.  
La cosquilla de Anonymous midnightsong dice...

jejeje, me acuerdo que de pequeño le sacaba la arena al reloj que teníamos en casa ... era una forma ridícula de no pensar en el paso del tiempo ... o le añadía más arena para que tardara más en vaciarse la parte superior ...

Con lo fácil que hubiera sido ir dándole la vuelta cuando sobrepasara la mitad de la arena ...

Un besín, guapa.

3:08 p. m.  
La cosquilla de Anonymous Istharb dice...

Gracias por tu comentario, tu lo has dicho, es sólo una mala racha

"Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes."
Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés

Un beso

3:39 p. m.  
La cosquilla de Anonymous lamirada dice...

La verdad creo que siempre es la actitud la que nos lleva a desconocer muchas cosas de las que nos rodean y que si mirasemos en ver de ver, y escuchasemos en vez de oir, sentiriamos esas cosas q a veces nos dejamos por el camino...
creo que mirar, es tratar de ir más alla del aspecto exterior que se nos presenta.Tratar de descubrir el interior.Mirar es tratar de contemplar al otro desde lo profundo de su ser.Siempre hay algo bueno que mirar por la ventana ....
Escuchar implica por último hacerse cercano, y acercarse supone a veces hacerse débily en algunas ocasiones,rehuimos la escucha atenta por temor a que los problemas nos afecten..

pd: gracias por tus comentarios

3:58 p. m.  
La cosquilla de Blogger DANI dice...

A mi también me encantan los relojes de arena, además cuando algo bueno te ocurre, te ofrecen la posibilidad de ponerlos horizontales para que el tiempo no pase :)))

Un beso TIC TAC

5:52 p. m.  
La cosquilla de Anonymous Mandril dice...

Te prometo que al leer esto me ha entrado el capricho de comprarme un reloj de arena, es muy cierto que tiene connotaciones optimistas y muy positivas.


Aunque también puede ser un arma de doble filo (hay épocas en la vida en que deseas que el tiempo pase muy lentamente) pero sí es cierto que transmite una sensación de cambio constante. Saludos!

7:16 p. m.  
La cosquilla de Anonymous Anatis dice...

Sí, se me habia olvidado como me encantaban de pequeña los relojes de arena, me pasaba el rato mirando como caia la arena esa sensacion de "...a ver a ver q le doy la vuelta y a seguir mirando..." el ponerlo inclinado y ver como caia mas despacio...
De peque no me costaba nada darle la vuelta al reloj de arena, ahora resulta mas dificil, espero tener las fuerzas de hacerlo porque lo necesito.

un besito

8:22 p. m.  
La cosquilla de Anonymous LaIsla dice...

Bonito texto, tienes toda la razón con los símbolos...
A mi el reloj de arena me da esperanzas, supongo que por esa posibilidad que comentas de poder darle la vuelta cuando quieras...y volver a empezar.
Besos

10:42 a. m.  
La cosquilla de Anonymous xiluso dice...

Los simbolos son el idioma universal, y al frente esta el dedoidioma, que facil es señalar algo que quieres e indicar con las manos los que quieres y para que los quieres ....

El tiempo nos da miedo porque pasa y no vuelve, a veces pasa despacio pero la mayoria de las veces es demasiado veloz. Cuantas veces abre jugado a inclinar el reloj de arena para que fuera más lento en un vano intento de detener el tiempo...

... me paro aquí por que me pongo melancólico y pudo acabar soltando una lagrimilla ... que uno es muy sensible

1:14 p. m.  
La cosquilla de Blogger Alalluna dice...

Muchas gracias a todos por seguir aportando vuestro granito de arena en mi blog, hasta la semana que viene andaré algo justa de tiempo, así que no podré contestaros individualmente como a mi me gusta hacer. De todos modos, aunque el tiempo ande un poquito en contra mia estos días, os seguiré haciendo la visita, eso si que no me lo pierdo!!. Este jueves se me ha vuelto un poquito en contra y no he podido escribir nada, pero... nos vemos mañana!!!. Besotes

5:01 p. m.  
La cosquilla de Blogger J.C. dice...

Como tonta suelo dar vuelta el reloj de arena intentando que el tiempo de vuelta atrás. Como tonta, muy tonta, porque el reloj de arena no tiene derecho ni revés.

Allalu... no me dejes sin post de jueves eh.... tenés tiempo todavía... jejejejeje

5:19 p. m.  

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